SALUDA PRESIDENTE

IMG_8090Año 2015, un año lleno de incertidumbre, retos y esperanza

Este año no ha sido bueno para las empresas ni para sus organizaciones empresariales. Pero, sin duda, ha sido el punto de partida para entender, desde una perspectiva económica, que 2015 ha sido el año en el que se comenzaba a constatar un cambio de tendencia, tenue, pero con una ligera mejora de las expectativas económicas. Esto ha permitido cierto respiro a las grandes cifras macroeconómicas, en especial el Producto Interior Bruto (PIB) y la tasa de desempleo. Sin embargo, resulta evidente que a nivel agregado hay cierta mejoría económica, pero no lo es menos que todavía no llega a nivel microeconómico. Y a tenor de lo que estamos viviendo, esto tardará en llegar.

Las políticas económicas contractivas, que tenían como objetivo fundamental la reducción del déficit público, han provocado un recorte sin precedentes en las principales partidas de gasto, tanto social como de inversión, y esto ha afectado notablemente a la situación económica de las empresas, sus organizaciones y a las familias.

Un punto de atención de vital importancia es constatar, una vez más, que el tejido productivo andaluz y cordobés descansa en exceso sobre el sector servicios, tan vulnerable y dependiente de los ciclos económicos. Es cierto que este sector genera mucho empleo, pero no siempre este es de calidad. Sería necesario un cambio en el modelo productivo. Esta demanda la venimos haciendo –no sin mucho éxito- desde hace años.  La I+D+i es una materia que sigue pendiente en nuestra comunidad. Hasta que no se apueste decididamente por ella, seguiremos siendo una economía que pivota sobre el sector servicios.

Pero, sobre todo, es necesario apostar por nuevas iniciativas en el sector industrial, utilizando el capital humano que tenemos. Andalucía y Córdoba no puede permitirse invertir en recursos humanos con alta preparación y luego perderlos. Nuestras universidades son un referente no solo a nivel nacional sino incluso en el ámbito internacional en materia de investigación y transferencia, pero nuestras empresas no son capaces de absorber a los titulados que generan.

Por último, se puede decir que hay motivos para la esperanza. La recuperación económica está llegando, tarde, pero comienza a notarse. Puede que a diferentes velocidades, pero está aquí. Quizás sea el momento para reflexionar sobre las repercusiones de la crisis sobre el tejido económico andaluz y español y tomar medidas que mejoren nuestra capacidad de adaptación para los próximos años.